La vivienda se plantea como una arquitectura doméstica esencial y silenciosa, desarrollada en una única planta y cuidadosamente ajustada a la topografía del lugar. La geometría en “L” organiza el programa en torno a una terraza central con piscina, entendida como espacio de encuentro, regulación climática y referencia visual constante, convirtiéndose en el verdadero núcleo ambiental de la casa.
La implantación aprovecha el desnivel natural de la parcela para integrar el sótano con luz y ventilación natural, reduciendo la excavación y reforzando la continuidad entre arquitectura y terreno. Los volúmenes, de líneas claras y horizontales, se disponen con atención para construir espacios protegidos del soleamiento directo, abiertos al paisaje y al clima, y siempre vinculados al exterior inmediato.
La vivienda se experimenta como una sucesión de espacios abiertos y filtrados, donde luz, sombra y materialidad definen una forma de habitar ligada al tiempo, al uso cotidiano y al ritmo del lugar. El proyecto busca una atmósfera serena y mediterránea, en la que la arquitectura no se impone, sino que acompaña, regula y da sentido a la relación entre interior, exterior y paisaje.
Exteriores
La edificación se adapta a la fuerte pendiente longitudinal de la parcela mediante una plataforma horizontal que fija la cota de la planta principal y ordena el conjunto. Esta estrategia permite resolver los encuentros con las parcelas colindantes, respetar las rasantes existentes y generar una implantación equilibrada, en diálogo directo con el terreno.
La forma en “L” abraza la terraza y la piscina, configurando un espacio exterior protegido, soleado y visualmente controlado, que actúa como una extensión natural de la vivienda. El acceso peatonal se produce a través de un recorrido longitudinal ajardinado desde la calle, mientras que el acceso rodado aprovecha el desnivel lateral para descender al garaje en sótano con una intervención contenida sobre el terreno.
El control solar se convierte en una pieza clave del proyecto. Una estructura porticada abierta alberga una veranda que tamiza la luz sobre la zona de día, mientras que voladizos y sistemas de lamas correderas permiten regular la radiación solar y la privacidad en las estancias más expuestas. El conjunto se completa con una lectura unitaria de materiales y cerramientos, reforzando una imagen sobria, abstracta y contemporánea, profundamente ligada al lugar.
Interiores
La organización interior responde a una clara diferenciación funcional. En la pastilla longitudinal se disponen las estancias de noche, orientadas y protegidas para garantizar privacidad y confort, mientras que en el volumen transversal se concentra la zona de día, concebida como un espacio continuo que integra salón, comedor y cocina en relación directa con la terraza y la piscina.
El vestíbulo de entrada actúa como pieza de charnela, articulando los recorridos y alojando el núcleo de comunicación con el sótano, que se ilumina y ventila de forma natural gracias al tratamiento del jardín posterior como un semipatio.
La materialidad interior se mantiene deliberadamente contenida, favoreciendo la continuidad espacial y una lectura clara de los volúmenes. Las grandes superficies acristaladas refuerzan la conexión visual con el exterior, mientras que los sistemas de protección solar permiten adaptar los espacios a las distintas condiciones climáticas y de uso a lo largo del día y del año, construyendo una experiencia doméstica serena, confortable y atemporal.


























