Esta reforma reordena una vivienda existente de geometría compleja para adaptarla a un uso contemporáneo, luminoso y flexible. La intervención apuesta por la continuidad espacial, la integración del mobiliario a medida y una materialidad sobria, donde luz, detalle y ejecución cuidadosa construyen una atmósfera serena y doméstica, plenamente ajustada a las necesidades del cliente.
La reforma del apartamento en la Calle Bélgica plantea una reorganización integral del espacio interior para adaptarlo a un modo de habitar contemporáneo, luminoso y flexible. El proyecto parte de una planta existente compleja, con geometría irregular, que se reordena mediante una clara diferenciación entre zona de día y zona de noche, mejorando la funcionalidad y la continuidad espacial.
El espacio principal se concibe como un ámbito continuo donde salón, comedor y cocina se integran en una única secuencia, reforzada por la entrada de luz natural y por el uso de elementos a medida que organizan el programa sin compartimentar. El mobiliario fijo, los planos de almacenamiento y los cerramientos correderos permiten una lectura limpia del espacio y aportan versatilidad al conjunto.
La materialidad se mantiene deliberadamente sobria y unitaria. Pavimentos continuos, carpinterías integradas y superficies claras se combinan con la madera para aportar calidez y profundidad. La iluminación, cuidadosamente integrada en techos y elementos fijos, acompaña los recorridos y enfatiza los planos, construyendo una atmósfera serena y doméstica.
Los baños y espacios de servicio se resuelven con el mismo criterio de claridad y cuidado del detalle, prestando especial atención a la iluminación indirecta, la elección de revestimientos y la precisión en la ejecución. El resultado es una vivienda equilibrada, funcional y luminosa, donde arquitectura e interiorismo se funden en una intervención coherente y duradera.















