Esta vivienda unifamiliar nace desde la búsqueda de una arquitectura clara y serena, donde forma, espacio y materialidad se combinan con naturalidad para construir un habitar pausado y consciente. El proyecto se articula mediante volúmenes horizontales de geometría limpia, implantados en la parcela de forma equilibrada, estableciendo una relación continua y fluida con el espacio exterior.
La arquitectura prioriza la conexión entre interior y exterior, diluyendo los límites a través de grandes superficies acristaladas, terrazas y plataformas que prolongan el espacio doméstico hacia el jardín y la piscina. La luz natural se convierte en un elemento esencial del proyecto, estructurando los espacios interiores y reforzando una percepción de amplitud, continuidad y calma.
En el interior, la doble altura y la organización fluida de los espacios generan una experiencia abierta y dinámica, donde arquitectura e interiorismo se entienden como una única operación coherente. La materialidad, resuelta mediante una paleta sobria y atemporal de piedra, madera, vidrio y superficies continuas, aporta equilibrio, calidez y una cuidada atención al detalle.
Durante la noche, la iluminación integrada redefine la arquitectura con sutileza, subrayando volúmenes, recorridos y elementos singulares sin estridencias. El resultado es una vivienda pensada para ser habitada en todas sus escalas y momentos, donde técnica, funcionalidad y emoción conviven para dar lugar a una arquitectura contemporánea, serena y duradera.
Exterior diurno
La vivienda se implanta en la parcela como una composición de volúmenes horizontales que buscan una presencia contemporánea, equilibrada y silenciosa. La arquitectura se expresa desde la claridad formal, con líneas limpias, vuelos marcados y una cuidada relación entre llenos y vacíos, adaptándose al entorno residencial con naturalidad.
El proyecto establece una relación directa con el espacio exterior, donde la piscina y las plataformas pavimentadas se integran como una prolongación natural de la vida interior. El agua actúa como un elemento arquitectónico más, reflejando los volúmenes y reforzando la sensación de ligereza y continuidad del conjunto.
Las grandes superficies acristaladas, protegidas mediante elementos de sombra cuidadosamente integrados, permiten una conexión constante entre interior y exterior, garantizando luminosidad, privacidad y confort ambiental. La elección de una paleta material sobria, basada en planos blancos, tonos oscuros y vidrio, refuerza una arquitectura contenida y atemporal.
Exterior nocturno
La iluminación exterior se concibe como una prolongación natural del proyecto arquitectónico, reforzando la lectura volumétrica de la vivienda al caer la noche. La luz no actúa como un elemento añadido, sino como un recurso discreto que acompaña la arquitectura y revela su geometría esencial.
Los volúmenes horizontales se recortan suavemente sobre la oscuridad mediante una iluminación indirecta que enfatiza vuelos, cornisas y elementos estructurales, generando una imagen serena y equilibrada. La piscina adquiere un papel protagonista, transformándose en un plano luminoso que refleja la arquitectura y amplifica la sensación de profundidad y continuidad espacial.
Los recorridos exteriores, plataformas y escaleras se iluminan de forma integrada, garantizando funcionalidad y seguridad sin perder coherencia formal. El resultado es una escena nocturna contenida y elegante, donde luz, agua y arquitectura dialogan para construir una atmósfera calmada y atemporal.
Interior diurno · Espacio, luz y maternidad
El interior de la vivienda se concibe como una secuencia de espacios amplios, continuos y luminosos, donde la arquitectura prioriza la claridad espacial y la relación visual entre niveles. La doble altura actúa como elemento vertebrador del proyecto, permitiendo que la luz natural penetre en profundidad y articule las distintas áreas de la vivienda.
Los grandes cerramientos acristalados refuerzan la continuidad entre interior y exterior, diluyendo los límites y extendiendo visualmente los espacios hacia el jardín y la piscina. La luz natural se convierte en un material más del proyecto, filtrada y modulada para generar ambientes equilibrados y confortables a lo largo del día.
La materialidad se resuelve mediante una combinación sobria y atemporal de porcelánicos símil piedra, madera y superficies continuas, aportando calidez sin renunciar a una imagen contemporánea. Los revestimientos y el mobiliario a medida se integran de forma natural en la arquitectura, evitando elementos superfluos y reforzando una sensación de orden y calma visual.
La escalera, concebida como una pieza ligera y casi escultórica, articula la relación entre plantas y se convierte en un elemento central del espacio interior. El resultado es una vivienda donde funcionalidad, cuidado constructivo y experiencia espacial se equilibran para crear un interior sereno, luminoso y profundamente habitable.
Interior nocturno · La luz como atmósfera
Durante la noche, el interior adquiere una nueva dimensión, donde la iluminación artificial pasa a ser el principal recurso de definición espacial. El proyecto lumínico se integra con naturalidad en la arquitectura, acompañando recorridos y volúmenes sin protagonismo excesivo.
La iluminación indirecta, resuelta mediante líneas continuas en techos, paramentos y encuentros, refuerza la horizontalidad del conjunto y aporta una lectura calmada y ordenada del espacio. Las temperaturas de color cálidas generan una atmósfera acogedora y doméstica, controlando el deslumbramiento y favoreciendo una percepción equilibrada del interior.
Elementos singulares como la doble altura, la escalera o los filtros de madera adquieren un nuevo protagonismo durante la noche, revelando su carácter a través de la luz. Los materiales responden de manera distinta bajo la iluminación artificial, aportando profundidad, textura y matices que enriquecen la experiencia espacial.
Sótano · Continuidad espacial y luz natural
El sótano se concibe como una extensión natural de la vivienda, alejándose de la condición convencional de planta secundaria. Se organiza en tres ámbitos claramente definidos y visualmente conectados: una piscina climatizada central, un área de aparcamiento y una zona de juegos y gimnasio.
La piscina ocupa el espacio central y se ilumina de manera natural a través de un techo acristalado que forma parte del pavimento de la planta baja, estableciendo una relación directa y continua con el salón. Las paredes acristaladas permiten una conexión visual permanente entre las distintas zonas, reforzando la sensación de amplitud y continuidad espacial.
Los espacios laterales, dispuestos de forma simétrica, se iluminan mediante un patio inglés asociado al acceso de vehículos, garantizando la entrada de luz natural tanto en el aparcamiento como en las zonas de ocio y deporte. El resultado es un nivel inferior luminoso y plenamente integrado, donde arquitectura, luz y uso amplían la experiencia habitable de la vivienda.
































































































